¿En qué momento llegamos a tanto?

En qué momento nos desdibujamos cómo humanos -como humanidad- en qué momento nos dejamos de reconocer como seres merecedores de respeto y dignidad.

Fue como caer por un abismo de a pocos pero sin saberlo pues eran algunos, los menos privilegiados, los que sentían el dolor mientras vivían el olvido de una sociedad construida en pirámide, en la cual los de abajo no importan o al menos están destinados al sufrimiento por normalización.

Se dice que “cuando callas ante la opresión, pronto serás el oprimido” quizá eso es lo que está ocurriendo ahora, el mundo parece sumergido en caos porque le llegó el agua al cuello. Ahora la desgracia ha subido de nivel en la pirámide y a muchos, que nunca imaginamos ser tocados nos tocó. Algunos con hambre, pérdida material y lo que es aún peor: pérdidas humanas, perdidas de los seres amados por violencia o enfermedad que en gran medida se resumen en muerte por olvido o indiferencia.

Es muy vago encontrar culpables cuando los culpables somos todos, cada uno de nosotros desde nuestro privilegio fuimos cómplices, creímos que en el orden estábamos salvados pero resulta que cuando la mentira se apodera del mundo no hay muchos que se puedan salvar.

Hemos crecido como sociedad corrupta y eso se refleja en quienes, se supone, deberían ser los más valerosos e intachables, pero ¿cuánta culpa a la final tienen? Sí son uno más de nosotros pero con una herramienta de autoridad.

Estamos tan al borde que creemos que la solución es dividir, explotar y llevar con las llamas a quien esté ahí, no importa nada: hay que destruir al enemigo aún si eso implica sacrificar inocentes. Ahora detenidos frente a los escombros, a las caras de los fallecidos y de sus familiares que los lloran nos podemos preguntar: ¿enserio esa es la vía?

Debemos entender que cuando la sociedad empieza a caer estemos donde estemos podemos vernos afectados. Entonces, si no podemos pensar en el sufrimiento del otro al menos deberíamos pensar que apoyar la mentira, la corrupción y finalmente la violencia tarde que temprano nos terminará afectando a nosotros.

Bien ha dicho Ingrid Betancourt que la corrupción necesita a la guerra pues esta es su arma para la impunidad y las mentiras. Divididos y violentos alimentamos al monstruo que nos está devorando como país.

Nunca se ha tratado de respaldar al opresor, pero ¿cuándo hemos evidenciado que la violencia construya paz? Basta mirar a Colombia, basta mirar a Siria…

La condición de un pueblo no cambiará mientras este no se cambie a sí mismo (Qur’an 13:11)

Cuando antes me llenaba de ira era porque me faltaban letras, me falta informarme, sentarme y sobre todo pensar en el sufrimiento ajeno. Eso es lo que nos falta día a día: parar, conocer y sentir.

Escrito a partir de los estragos de la corrupción, muerte y pandemia en Bogotá evidenciados el 9, 10 y 11 de septiembre del 2020

Published by Johanna

Colombian Muslim passionate for Humanitarian issues.

3 thoughts on “¿En qué momento llegamos a tanto?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: